El hermano. Joakim Zander

Título original: Orten, 2016

Traducción: Pontus Sánchez, 2016

Edición: Penguin Random House, 2016

Colección: Suma de letras

ISBN: 978-84-8365-788-1

Páginas: 456

 

Mañana se cumplirá un año de los terribles atentados terroristas en Barcelona y Cambrils. Mientras los medios hablan de quién irá o no irá al homenaje, qué se sabía o no del imam, y todos intentan sacar rédito político de este acto, sigo preguntándome qué llevó a esos chicos a radicalizarse. Casualidad o no, encontré esta novela donde asistimos precisamente a la radicalización de un joven musulmán criado en Europa y al cruce de intereses que hay detrás: políticos, mediáticos, económicos… convirtiendo el drama humano en un daño colateral más.

Sobre el autor:

Jokim Zander, nacido en 1975, vive con su familia en Lund, donde ha podido cumplir su sueño de dedicarse por completo a la escritura. Antes, trabajó durante años en Bruselas para varias instituciones europeas y está doctorado en Derecho por la Universidad de Maastricht. Esta es su segunda novela tras el gran éxito obtenido con El nadador.

Sinopsis:

Yasmine Ajam ha dejado atrás su conflictivo barrio de Estocolmo por una ascendente carrera en Nueva York. Hasta que recibe la noticia de que las revueltas que agitan los suburbios de su ciudad pueden estar conectadas con la desaparición de su hermano Fadi, a quien se dio por muerto mientras luchaba junto al Estado Islámico en Siria.

En Londres, Klara Walldéen trabaja en la presentación de un informe que debe presentarse ante la Unión Europea. Pero tras el robo de su ordenador y la sospechosa muerte de uno de sus colegas comienza a darse cuenta de que el encargo podría haberla situado en el punto de mira de una peligrosa trama internacional.

Durante unos calurosos días de agosto, los caminos de Yasmine y de Klara se cruzan en Estocolmo. Y lo que emerge a su alrededor es la aterradora imagen de una sociedad sin conciencia en al que los poderosos están dispuestos a caminar sobre cadáveres para conseguir sus objetivos.

Mi lectura:

Un barrio del extrarradio de cualquier ciudad, en este caso Bergort, Estocolmo. Un grupo de jóvenes comete un robo, un acto más de rebeldía, rabia, impotencia ante el mundo gris y frío que les rodea. Un barrio sin presente, futuro ni pasado, un conjunto de cajas grises donde uno simplemente sobrevive.

Dos hermanos, Yasmine y Fadi, crecen en ese barrio extranjero, aprenden las palabras del diccionario y de la calle, van a la escuela y sueñan en ser como “ellos”, ser parte de ese país que no es el suyo. Dos islas que se tienen una a la otra para sobrevivir, pero los actos de uno y otro les alejan, rompen ese equilibrio y se hunden en ese mar de violencia.

Yasmine emprende el vuelo, huye de la miseria y violencia de ese mundo, dejando a Fadi a su suerte. Su vida tampoco es fácil, pero cualquier cosa antes que volver… o no? Las noticias de la muerte de su hermano la harán regresar, porque su corazón le dice que no está muerto, y que puede estar implicado en las nuevas revueltas que azotan el Barrio.

Fadi, en primera persona, nos relatará su historia, la rabia de quien nunca será aceptado como uno más, aunque hable como ellos, aunque aprenda su diccionario, aunque se esfuerce como el que más en el trabajo… y cómo esa rabia, ese sentimiento de estar atrapado, de no ser de aquí ni de ahí, volcada en videojuegos y en internet, le hará encontrar quien le escuche, quien le haga sentir que es alguien, que puede tomar las riendas de su futuro y servir a una causa mayor… empezando el camino a la radicalización de quien nunca pisó una mezquita, quien nunca se interesó por la religión.

En otro escenario, Klara está trabajando en un informe para la Unión Europea, y una noche le roban el ordenador. Una luz de alarma se enciende en su vida, el robo, la muerte de un compañero… todo parece estar ligado con esa conferencia prevista en Estocolmo, donde los suburbios arden en más revueltas de las habituales…

Tres protagonistas, o mejor dicho, cuatro, porque el Barrio, con sus alianzas y traiciones, con los silencios y las miradas, con esas cajas impersonales donde viven personas convertidas en sombras que van y vienen, que asumen como normal que la puerta no cierre, que los ascensores no funciones jamás, que aparezcan pintadas, que ardan los contenedores y los coches… el Barrio es un protagonista más, que modela, acompaña y sirve de escenario a los dos hermanos.

Es una novela densa, a la que puede costar cogerle el ritmo, ya que los constantes cambios de tiempo, espacio y protagonista, hacen que cueste seguir las historias de cada uno. Pero una vez entras en ella, te atrapa y hace que te cuestiones cómo de cercano está ese Barrio de lo que tú conoces… Aunque el Barrio es sólo una parte porque, como decía, es un escenario que forma parte de una intriga mucho mayor que intuyes, pero no tomará forma que te acerques el final.

Conclusión:

Cuesta ponerles palabras a los sentimientos que ha despertado esta novela en mí, desde el mismo momento del atentado en Barcelona pensé qué había fallado, cómo podía ser que jóvenes educados aquí desde niños, integrados en nuestra sociedad, hubieran podido radicalizarse y atentar contra la sociedad que les acogió. Desconozco si su barrio es como el barrio de estos hermanos, aunque por sí sólo no sería justificación. Pero si nos paramos a pensar en los barrios marginales que conocemos, que existen en todas las ciudades, fuente constante de conflictos y delincuentes, no se hace tan extraño que haya quien opte por la religión como salida hacia delante, y más si tiene la promesa de una vida mejor en el más allá…

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