El olmo del Cáucaso. Jiro Taniguchi & Ryuichiro Utsumi

Título original: Keyaki no ki, 193

Dibujos: Jiro Taniguchi

Guión: Ryuichiro Utsumi

Traducción: Shizuka Shimoyana y Miguel Ángel Ibáñez Muñoz

Adaptación gráfica: Frédéric Boilet

Edición: Ponent Mon, 2016

ISBN: 978-1-910856-17-8

Sinopsis:

En esta colección de relatos, niños y adultos sortean las vicisitudes de la existencia, solos frente a sí mismos y a sus esperanzas. Taniguchi y Utsumi evocan con sutileza aquellos momentos de distanciamiento y reflexión que deciden una vida. Con la misma agudeza y emoción de siempre, el autor de Barrio Lejano y El Caminante nos invita a una búsqueda llena de inteligencia, en pos de la paz interior.

Mi lectura:

Leer esta colección de relatos es asomarse a la vida cotidiana de la sociedad japonesa. Jiro Taniguchi ilustra la prosa de Utsumi, con gran maestría, haciendo que un simple trazo transmita todo el sentimiento oculto por la férrea educación moral. En el primer relato, que da nombre al libro, nos encontramos con una pareja que decide retirarse al campo, y compran una casa con un gran jardín precioso. Al llegar, tan solo un olmo permanece en el lugar, y los vecinos se muestran molestos por las hojas secas que llenan sus patios. Mientras deciden si respetar la voluntad de los vecinos, nos darán una gran lección.

En los siete relatos restantes nos encontraremos con un par de ancianos que intentan entender a su hija, que les deja su nieta al cargo por un tiempo, una nieta que les hará recordar a su hija de pequeña, tan parecida y tan distinta, pero sobre todo tan seria. Dos hermanos que crecen y se reencuentran en el tiempo, tras seguir caminos distintos, llenos de reproches o no. Un padre que descubre que la hija que abandonó de bebé está cerca y duda si presentarse o no, si verla o no… Una pareja de ancianos que coinciden en un banco y encuentran consuelo a su soledad en esas tardes charlando junto a un igual. El descubrimiento de un niño de los sacrificios que conlleva el mundo adulto, decidido a seguir protegiendo la inocencia de su hermano pequeño. O la adaptación de una mujer extranjera a un país y costumbres tan distintos a los suyos…

Cada vez me gusta más el trazo de Taniguchi, y cómo da vida a sus personajes sin excesos. Pero en este caso, sin la prosa de Utsumi para ayudarnos a entender sutilezas tan intrínsecas a la cultura japonesa, gran contenido de la obra se perdería por falta de comprensión.